Como ya vimos anteriormente, el TOC es una enfermedad que se caracteriza por la presencia de pensamientos obsesivos y comportamientos compulsivos que producen angustia y que interfieren significativamente en la vida diaria de las personas que lo padecen (Fleta, Zapata, Cuadrón y Olivares, 2008). La prevalencia internacional de este trastorno es de entre el 1,1% y el 1,8% (APA, 2013).
 
Fullana, Mataix-Cols, Caspi y Harrington (2009) destacan que al menos el 13% de la población presenta algún síntoma obsesivo-compulsivo que interfiere en sus vidas diarias. Normalmente comienza en la infancia o en la vida adulta y puede tener un comienzo gradual o no, agravándose ante situaciones que son vividas como estresantes (Cruzado, 2014).
 
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¿Por qué se produce el TOC?

En cuanto a los modelos explicativos, a lo largo de los años se han formulado diversos modelos que pretenden explicar la etiología y el mantenimiento del TOC. Estos modelos se pueden agrupar en seis grandes grupos (Cruzado, 2014):
  • Factores genéticos y familiares. Estudios de gemelos y familias han sugerido que los factores genéticos podrían estar implicados en este trastorno. Esto es así, entre otras cosas, porque se ha comprobado que una persona con TOC tiene cuatro veces más de posibilidades de tener un familiar con TOC que una persona sana. Además, este trastorno muestra más heredabilidad cuando comienza en la infancia.
  • Autoinmunidad. Cuando el TOC comienza en la infancia puede ser debido a una infección causada pos estreptococos. En estos casos si se aplica un tratamiento adecuado (antibiótico) los síntomas desaparecen sin mayores complicaciones. Estos casos no superan el 10% de casos totales.
  • Neuroquímica y neuroanatomía. Por un lado, en cuanto a la neuroquímica, la serotonina es el neurotransmisor más asociado a esta patología ya que se ha visto que en el TOC se dan alteraciones en los receptores o déficit de la misma. Además, también se ha visto que la liberación de dopamina puede producir conductas repetitivas e inducción de estereotipias. Por otro lado, en referencia a la neuroanatomía, las siguientes áreas cerebrales podrían estar implicadas en los síntomas obsesivos-compulsivos: corteza orbitofrontal, córtex prefrontal, ganglios basales, amígdala, núcleo accumbens y núcleos talámicos (entre otras).
  • Modelo conductual. Se basan en que las obsesiones son pensamientos que están ligados a altos niveles de ansiedad y que las compulsiones son conductas voluntarias (motoras o cognitivas) que se dirigen a escapar o evitar la exposición a estas obsesiones. Este modelo asume la vulnerabilidad biológica (influencia genética y familiar) y vulnerabilidad psicológica (elevados estándares morales, sesgos cognitivos, perfeccionismo, responsabilidad, estados mentales de depresión, ansiedad, etc.). La técnica de Exposición con Prevención de Respuesta (EPR) se basa en este modelo.
  • Modelo cognitivo. Este modelo se basa en el anterior y le añade una base cognitiva. Menciona que todas las personas de la población general tienen pensamientos que son vividos como intrusos pero que en el caso del TOC a estos pensamientos se le da un valor negativo y que esto es lo que hace que se vivan con tanta ansiedad. Una persona con TOC valora los pensamientos intrusos como una amenaza de riesgo o daño para uno mismo o los demás y que uno mismo es responsable de ese daño. La exageración de la responsabilidad es la parte central de este modelo.
  • Modelo metacognitivo. Las cogniciones que las personas tienen sobre sus procesos cognitivos en la parte central de este modelo. Según este modelo hay tres tipos de creencias metacognitivas: los pensamientos de acción-fusión (creencia de que los pensamientos conllevan a hacer ciertas acciones), función pensamiento-evento (creencias de que tener un pensamiento conllevará a que ocurre un evento) y pensamiento de fusión de objeto (creencia de que los pensamientos, memorias o sentimientos se pueden transmitir a través de objetos).
 

¿Qué tratamientos existen?

 
Los técnicas que más se utilizan y los que más eficacia tienen para el tratamiento del TOC, según Bados, son:
  • Exposición con Prevención de Respuesta (EPR). Como ya explicamos anteriormente se trata de una técnica donde se utiliza la exposición (enfrentarse a los miedos y obsesiones) y la prevención de respuesta (evitar el comportamiento compulsivo con ayuda del psicólogo). Es importante destacar que entre el 70 y el 80% de las personas tratadas con EPR mejoran (reducen sus síntomas).
  • Farmacoterapia. Antidepresivos serotonérgicos. 
 
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¿Cómo superar el TOC?

Para poder superar el TOC, de manera muy general, se podría decir que se deben seguir una serie de pasos:
  1. Se consciente de que puedes superar el problema. Necesitarás fuerza de voluntad para entender que puedes superar el probelma. Lee acerca del trastorno, verás que muchas personas lo han superado y que llevan una vida normal. Como hemos mencionado, la EPR es eficaz en la mayoría de los casos. Si tienes todo esto en cuenta entenderás que tú también puedes. 
  2. Entiende que tus obsesiones son irracionales. Este punto es quizás el más importante. Cuando hagas tu ritual, por ejemplo, con el objetivo de que no le pase nada malo a un familiar piensa que tu teoría de que ocurrirá algo malo no se sostiene. El que tu hagas determinada acción para que no pase nada malo no está relacionado con que vaya a pasar algo malo. En estos casos, cuando pensamos que hay una relación entre dos cosas que no la tienen, se llama pensamiento mágico. Está basada en pensamientos que no son racionables, que no están justificados o que no tienen base científica (empírica).
  3. Aprende nuevas formas de reducir la ansiedad. Cuando se realizan las compulsiones se hacen con el objetivo de reducir la ansiedad. Deberás aprender otras formas de relajación y de distracción. Por ejemplo, cuando tengas ganas de hacer una compulsión ponte a leer, da un paseo, juega a algo, etc. Además, también puedes aprender tareas de relajación como, por ejemplo, la relajación progresiva de Jacobson. 
  4. Pide ayuda. Si el TOC interfiere significativamente en tu vida diaria y ya has intentando ponerle solución por tu cuenta y no has podido, pide ayuda. Un profesional de la salud mental te guiará y te ayudará durante el proceso proporcionándote técnicas adecuadas para tu caso. 
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Referencias bibliográficas
  • American Psychiatric Association (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (5ª ed.) (DSM-5). Washington, DC: American Psychiatric Association.
  • Bados, A. Trastorno Obsesivo-Compulsivo. 
  • Cruzado, J. A (2014). Trastorno obsesivo compulsivo. En V. E Caballo (Dir), I. C. Salazar (Dir) y J. A. Carrobles (Dir). Manual de Psicopatología y trastornos psicológicos (pp. 233-265). Madrid: Pirámide.
  • Fleta, J., Zapata, M., Cuadrón, L., y Olivares, J. L. (2008). Trastorno Obsesivo-Compulsivo. Acta Pediátrica Española, 66(11), 571-574.
  • Fullana, M. A., Mataix-Cols, D., Caspi, A., y Harrington, H. (2009). Obsessions and Compulsions in the Community: Prevalence, Interference, Help-Seeking, developmental stability, and co-occurring psychiatric conditions. American Journal Psychiatry, 166, 329-36.