"Si quieres, puedes".

Es necesario hablar de este tipo de mensajes que cada vez recibimos con más frecuencia. Mensajes que nos transmiten que la felicidad es una elección. Muchas veces estos mensajes están cargados de buenas intenciones, pero son poco prácticos y además pueden conducir a que nos sintamos aun peor y encima sintamos vergüenza o culpa por no poder manejar la situación.

“Se feliz”, “Tu felicidad depende solamente de ti”, “Sonríe siempre”, “No te preocupes”, “No es para tanto”,  “Hay cosas peores”, “Todo es cuestión de actitud” y similares.

¿Qué es la felicidad?

Lo primero que deberíamos tener en cuenta es que no puede hacerse ciencia de la felicidad porque esta parte de una indefinición. ¿Qué es la felicidad? No hay consenso ni siquiera entre los expertos. No es un concepto universal ni categorizable.

No hay absolutamente ninguna definición consensuada y, por tanto, partiendo de esa indefinición, es imposible que haya una receta universal para conseguirla.  Desconfía de aquellos que prometen que encontrarás la felicidad en diez pasos.

Lo siguiente que deberíamos saber es que además de no ser un concepto universal y tener millones de matices, no es permanente. No es posible ser feliz 24 horas al día 7 días a la semana.

Por otra parte, no tiene sentido pensar que todo depende de nosotros y que todo está en “nuestra mente”. No es una cuestión tan simple ni todo es cuestión de actitud.

Este tipo de mensajes pueden hacer que la persona se sienta además de mal, culpable.

Si la felicidad es una elección, como sugieren algunos de estos mensajes, de esto se deriva que el sufrimiento también lo es.

“No solamente me siento mal, es que encima es culpa mía, ya que según dicen si no soy feliz es porque yo no quiero”. “¿Y por qué  no quiero ser feliz?”

¿Mi felicidad depende de mi?

No. La felicidad, sea lo que sea, no depende solamente de ti.  Tú vives en un contexto y tus condiciones materiales, sociales, familiares, etc. te condicionan y mucho.

No sufres por elección y la felicidad no es tu elección personal. Este mensaje tan simple no ayuda a que se pueda empatizar con el sufrimiento propio ni con el de los demás.

Y muchas veces hace que pensemos que nos merecemos las cosas malas que ocurren a nuestro alrededor, nos responsabiliza

Es una postura francamente reduccionista que no tiene en cuenta el contexto y puede ayudar a perpetuar situaciones que no nos benefician en absoluto.

Por ejemplo, si trabajas para una empresa 13 horas al día es improbable que seas "Feliz". Lo más probable es que estés harto, que estés estresado, irascible, etc .

Algunos podrían decirte ( y de hecho lo harán)  que el problema es tu actitud, sin embargo este mensaje en el mejor de los casos hará que te conformes con una situación que te amenaza a nivel físico y psicológico sin detectar que se está cometiendo un abuso.   En este caso tu problema es más estructural que personal, y podrás buscar dentro de tí todos los motivos y problemas psicológicos que quieras, pero es improbable que el malestar que sientes desaparezca.

Es muy importante tener en cuenta que además muchos de estos mensajes llevan implícito el hecho de que existen emociones “positivas” y emociones “negativas”, y que las “negativas” han de evitarse.

Hemos de ser siempre positivos?

Pues no. Una persona que siempre perciba todo de forma positiva tendrá, por ejemplo, más dificultades para detectar situaciones potencialy objetivamente dañinas.

No hay emociones negativas ni positivas. Las emociones, sean más o menos agradables siempre son útiles.

Todas nos están invitando a la acción. De hecho, la palabra emoción proviene del verbo en latín “movere” que significa “moverse”.

Por ejemplo, la ansiedad es útil puesto que nos alerta de situaciones que podrían ser potencialmente peligrosas, nos avisa de que algo no está funcionando, nos alerta. La ansiedad nos protege del peligro. En este caso la ansiedad es funcional y podría estar avisándonos de situaciones que son potencialmente peligrosas para nosotros (volviendo al ejemplo anterior, trabajar 13 horas diarias probablemente nos genere ansiedad, y esta sería una señal de alerta ya que no podemos mantener ese ritmo durante mucho tiempo sin que nos pase factura).

¿Cuándo empieza la ansiedad a ser un problema?

Cuando la preocupación es muy intensa, frecuente y excesiva, cuando evitamos situaciones o emociones para intentar huir del “problema” o cuando reaccionamos de forma muy negativa ante nuestras propias experiencias emocionales.

Si voy a terapia ¿No volveré a sentir malestar?

Como hemos dicho, todas las emociones tiene un sentido, y además la vida está repleta de situaciones que generan malestar. El ir a una terapia no va a hacer que seas inmune al sufrimiento, pero te ayudará a entender mejor tus emociones, a realizar cambios necesarios y a disponer de "amortiguadores" frente a situaciones difíciles que, sin duda, seguirán presentándose.